domingo, 24 de febrero de 2008

Disarm

Bueno, pues por fin me decido a colgar una cancioncilla tras las numerosísimas peticiones (tres, juas).
Es mi propia versión del Disarm de los Smashing Pumpkins, extrayendo el audio de un vídeo grabado con el móvil, asi que os podéis imaginar la inmensa calidad que atesora, lo que unido a la calidad del intérprete en sí mismo está haciendo que la lluvia visite estas tierras, jeje.
Tiene un par de fallos garrafales, pero me gusta cómo quedó la voz, asi que paso de grabarla cuatrocientas veces hasta sentirme satisfecho.
Pues nada, espero que sufráis lo mínimo...

http://www.megaupload.com/?d=JCXISE1Q

domingo, 17 de febrero de 2008

Los cutre-dibujos del gato negro

Una de las cosas buenas (quizás la única) de que se te rompa el ordenador y tener que recurrir a las copias de seguridad que tuvieras es que encuentras algunas cosas que tenías ya olvidadas.



Estos son Nolosé, Notelodigo y Luna, efímeras mascotas de El gato negro. Nolosé era un niño fantasma que vivía en un desván abandonado, acompañado únicamente de Notelodigo, una frágil mariposa enamoradiza, y Luna, objeto de amor inalcanzable para Nolosé.



Este es un caracuña, una especie de duende-mago encargado de hacer desaparecer calcetines en las casas de los humanos.



Y este tuvo que ser un mal día, juas.

Sep, el dibujo no es lo mío, pero me hizo gracia el reencuentro y tenía ganas de actualizar...

lunes, 11 de febrero de 2008

Diario de sueños

Domingo, 10 de febrero de 2008

Estoy en el exterior de un edificio antiguo. Parece el palacio de Carlos V, pero algo cambiado. Me encuentro acompañado por gente que se supone son mis amigos, pero no reconozco a nadie. Creo que intentábamos subirnos a un árbol en una especie de juego algo extraño. De repente, una pequeña puerta se abre y aparece un hombre gordo, vestido con una túnica blanca, los ojos marcados con rimel, y exclama:
- ¡Bienvenidos a Tebas!
Todo el mundo empieza a entrar, mientras una voz dice, dentro de mi cabeza, "tú eres el pájaro, sigue al pájaro".
Estoy dentro del palacio, que no es otra cosa que un lujoso teatro decorado con cerámicas grecorromanas. Puedo volar, y de algún u otro modo sé que no debo sentarme con el resto del público, asi que me coloco en un rincón de un amplio balcón.
Creo que nadie puede verme allí, pero no puedo estar más equivocado: estoy en el escenario. Una puerta se abre, y aparece una numerosa comitiva. Los actores me miran extrañados, o quizás asqueados. Les encabeza el emperador. Sé quién es porque tiene una corona con la efigie de un águila.
¡Un águila! He de seguir al pájaro. Me levanto, me uno a la comitiva... y suena el despertador.


Lunes, 11 de febrero

Huyo por estrechos callejones. No recuerdo qué me perseguía, pero sé que soñé algo antes.
La persecución acaba en la Gran Vía de Granada. Parece ser carnaval, todo el mundo camina por mitad de la calle, aunque van vestidos con normalidad. Creo que predominaban los trajes grises.
Destaca una figura gigante, autoanimada, como las esculturas vivientes de Theo Jansen (increíble este vídeo). Pero ésta tiene forma humanoide. Su rostro es muy parecido a un tipo de máscara veneciana, las narigudas, y su pelo está alborotado. Los ojos tienen vida, me miran a mí.
Y entonces... premio, suena el despertador.

jueves, 7 de febrero de 2008

Remolacha



Remolacha. El nombre perfecto para una perfecta desconocida.
Su pelo es púrpura, con reflejos verdosos, broches en forma de estrella sujetan sus extraños peinados. Guarda un océano en cada iris. Si prestas atención podrás ver pequeñas esquirlas marrones, como si barquitos de madera navegaran en su mirada. La piel, pálida, es nieve mácula, cubierta de pequeñas pecas y lunares, pisadas de duende. Sus labios prometen el paraíso, su sonrisa no hace más que confirmarlo.
Remolacha piensa que la peor esclavitud es la de tener que complacer a otro, hace tiempo prometió amarse sólo a sí misma. Le encanta escribir; siempre lleva una pequeña libreta de cuero en la que escribe pequeños poemas. Considera que todos los -ismos y todos los -istas son verdaderamente estúpidos, ella sólo hace lo que quiere y cuando quiere. No puede vivir sin la música, pasea con un estuche negro en el que porta una viola lenguaraz y roída por el tiempo.
Remolacha es mi mejor amiga. Acude a mí cuando lo necesito, sin tener que llamarla. Es mi musa, mi deseo inalcanzable.
Remolacha vive sólo en mi imaginación, y con mi olvido llegará su muerte.

domingo, 3 de febrero de 2008

Esperando

Aviso para navegantes: el contenido de esta entrada no pertenece al abajo firmante. Es un escrito de un amigo, R. El hombre hace méritos, asi que... ¡leedle y apoyadle! Jeje, espero que os guste.

Seguro que era muy guapa. Antaño, cuando aún albergaba juventud entre sus huesos, debía de ser una mujer lozana, altiva, con el pelo azabache colgando por la cintura cuando andaba suelto, ya que solía llevarlo recogido por recato. Tenía una mirada sincera, del color de la tierra, que con el devenir de los años se ha tornado más clara, casi grisácea. Debió pasar muchas penurias, como todas esas abuelas que no dejan de recordar un pasado que para ellas está aún muy vivo.
Su familia debió dividirse entre rojos y nacionales. Granada no fue una ciudad tranquila por entonces, en ella se dieron algunos de los episodios más convulsos de la guerra. Ella convivió con Lorca, seguro que aún recuerda cuando fue asesinado en el barranco de Víznar, no muy lejos de aquí. De joven anhelaba tiempos mejores, y la dictadura pasó, mientras los militares se iban muriendo en la cama de algún postrero hospital. Ahora la democracia la despierta ya cansada, mira por la ventana al amanecer casi por costumbre, ya no tiene ganas de levantarse. Viste de negro reglamentario, se hunde en un luto ya eterno que la acompañará hasta la sepultura. Y se sienta, metódica, a seguir esperando tiempos mejores.



ELEGÍA (fragmento), de Lorca

La tristeza inmensa que flota en tus ojos
nos dice tu vida rota y fracasada,
la monotonía de tu ambiente pobre
viendo pasar gente desde tu ventana,
oyendo la lluvia sobre la amargura
que tiene la vieja calle provinciana,
mientras que a lo lejos suenan los clamores
turbios y confusos de unas campanadas.

Mas en vano escuchaste los acentos del aire.
Nunca llegó a tus oídos la dulce serenata.
Detrás de tus cristales aún miras anhelante.
¡Qué tristeza tan honda tendrás dentro del alma
al sentir en el pecho ya cansado y exhausto
la pasión de una niña recién enamorada!

Tu cuerpo irá a la tumba
intacto de emociones.
Sobre la oscura tierra
brotará una alborada.
De tus ojos saldrán dos claveles sangrientos
y de tus senos, rosas como la nieve blancas.
Pero tu gran tristeza se irá con las estrellas,
como otra estrella digna de herirlas y eclipsarlas.