domingo, 3 de febrero de 2008

Esperando

Aviso para navegantes: el contenido de esta entrada no pertenece al abajo firmante. Es un escrito de un amigo, R. El hombre hace méritos, asi que... ¡leedle y apoyadle! Jeje, espero que os guste.

Seguro que era muy guapa. Antaño, cuando aún albergaba juventud entre sus huesos, debía de ser una mujer lozana, altiva, con el pelo azabache colgando por la cintura cuando andaba suelto, ya que solía llevarlo recogido por recato. Tenía una mirada sincera, del color de la tierra, que con el devenir de los años se ha tornado más clara, casi grisácea. Debió pasar muchas penurias, como todas esas abuelas que no dejan de recordar un pasado que para ellas está aún muy vivo.
Su familia debió dividirse entre rojos y nacionales. Granada no fue una ciudad tranquila por entonces, en ella se dieron algunos de los episodios más convulsos de la guerra. Ella convivió con Lorca, seguro que aún recuerda cuando fue asesinado en el barranco de Víznar, no muy lejos de aquí. De joven anhelaba tiempos mejores, y la dictadura pasó, mientras los militares se iban muriendo en la cama de algún postrero hospital. Ahora la democracia la despierta ya cansada, mira por la ventana al amanecer casi por costumbre, ya no tiene ganas de levantarse. Viste de negro reglamentario, se hunde en un luto ya eterno que la acompañará hasta la sepultura. Y se sienta, metódica, a seguir esperando tiempos mejores.



ELEGÍA (fragmento), de Lorca

La tristeza inmensa que flota en tus ojos
nos dice tu vida rota y fracasada,
la monotonía de tu ambiente pobre
viendo pasar gente desde tu ventana,
oyendo la lluvia sobre la amargura
que tiene la vieja calle provinciana,
mientras que a lo lejos suenan los clamores
turbios y confusos de unas campanadas.

Mas en vano escuchaste los acentos del aire.
Nunca llegó a tus oídos la dulce serenata.
Detrás de tus cristales aún miras anhelante.
¡Qué tristeza tan honda tendrás dentro del alma
al sentir en el pecho ya cansado y exhausto
la pasión de una niña recién enamorada!

Tu cuerpo irá a la tumba
intacto de emociones.
Sobre la oscura tierra
brotará una alborada.
De tus ojos saldrán dos claveles sangrientos
y de tus senos, rosas como la nieve blancas.
Pero tu gran tristeza se irá con las estrellas,
como otra estrella digna de herirlas y eclipsarlas.

2 comentarios:

Unknown dijo...

"Tenía una mirada sincera, del color de la tierra, que con el devenir de los años se ha tornado más clara, casi grisácea."

Esa parte me ha gustado mucho, igual que la última frase. Ay...

Csaló dijo...

Jeje, seguro que a R. le hace feliz recibir un comentario. ¡Y además agradable! :P

Brazos, majísima ;)